Muy posiblemente si miramos páginas webs de la raza del Shiba Inu japonesas nos encontraremos con las tres palabras famosas que usan los nipones para describir a la raza:

"Los japoneses tienen tres palabras para describir el temperamento del Shiba Inu: Kan'i, Ryosei y Soboku"

Con Kan'i (敢為) se nos muestra la naturaleza del shiba, el valor y la audacia, siempre con templanza. El shiba es valiente, acompañado siempre con un estado de alerta que alimenta su atención a todo lo que le rodea en todo momento define la más importante cualidad del shiba, su bravura e intrepidez, siempre acompañado de un carácter equilibrado, con capacidad de concentración y sosiego.

Ryosei (良性) nos da la característica de la disposición del Shiba hacia su amo, leal a los que quiere y de buen corazón hacia los suyos. Esta cualidad es la que tan buena fama le da como perro guardián.

Soboku (素樸) pone el punto final de la naturaleza en la raza, un comportamiento simple pero siempre refinado y elegante junto a  un estado anímico vivaz.

Estos tres kanjis en su combinación forman ese carácter tan irresistible y llamativo del Shiba Inu, la esencia de su forma de ser que tanto atrae a los interesados en la raza.


Es un buen perro de compañía, distante e interesado para lo que le conviene especialmente de cachorro, su fama de perro independiente siempre le precederá allá donde vaya, no siendo un defecto sino más bien una virtud, puesto que quien busca un perro que no sea faldero encontrará a su shiba observándolo a escasos metros. Es inteligente, siempre de buen humor y de aire alegre, es un perro activo y aunque se adapta al estilo de vida de la familia que lo acoge agradece el ejercicio y los nuevos retos constantes. 

Animal resistente y vitalista siendo candidato ideal para largas jornadas de jogging y de largos paseos, aunque su pasado cazador le provoca desaparecer de nuestro lado para explorar o tras algún animal menor, aunque también se puede distancia únicamente en reclamo de un espacio para estar a su aire. Su fama de perro escapista nos obliga a reforzar la enseñanza del llamamiento y el adiestramiento básico para evitarnos algún que otro susto.

Otra característica que precederá al Shiba es que por norma podríamos decir que carece del ladrido, si tiene un perro de esta raza será extremadamente raro que un día tu vecino venga a quejarse por los ladridos de tu shiba, es una raza silenciosa, sólo ladra cuando desea expresar algo por necesidad o por aviso ante el peligro, al que con casi total seguridad hará frente haciendo uso de su valentía, todo esto además de mostrar desconfianza hacia extraños y desconocidos. 

Su gran adaptabilidad le ayudad a vivir en espacio y casa no excesivamente grandes, agradeciendo siempre el confort del hogar sin provocar mayores destrozos de lo normal, ya que la ansiedad y la hiperactividad no suele darse en esta raza.

Los machos son de tendencia dominante sobre otros perros de su mismo sexo, requiere una correcta sociabilización sobretodo en sus primeros meses, y es conveniente reforzar esta misma sociabilización pasado su primera año de vida al aumentar su necesidad de posicionamiento sobre el resto de perros de la zona, si es enseñado correctamente no debe tener ningún problema en su convivencia con otros perros.

Al Shiba Inu se le puede inculcar con autoridad cuando se le conoce, no es del género de los perros que se dobla a los mínimos deseos de sus dueños. No soporta demasiadas contrariedades, por eso es importante ser su cómplice desde una pronta edad y educarlos con cierta disciplina para evitar que pueda hacer lo que quiera. Es una raza que aprende a ser limpio rápidamente.



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Dice una historia que había un rico y caprichoso señor feudal, quien tenía un tigre, al que alimentaba tirándole dentro de la gran jaula donde estaba un pobre perro todos los días. Casi cada día lanzaban a un perro, y el perro al caer dentro de la jaula y ver al tigre sólo podía recular de miedo hasta que la fiera se le lanzaba y le mataba para saciar su hambre. 

Un día el encargado de alimentar al tigre recibió como menú de ese día un pequeño perro rojo, un shiba inu, y cuando llegó la hora de dar de comer al tigre lanzó al perro dentro de la jaula.

El shiba calló dentró y se encontró al tigre esperando, rugiendo dispuesto a liquidar su comida de ese día, pero esta vez no hubo perro que reculase.

El shiba se incorporó y tras un salto se lanzó al cuello del tigre mientras éste saltaba también a por él, dispuesto a devorarle.

La historia dice que que tigre y perro murieron, ninguno de los dos venció en la pelea, pero se dice esta historia que el shiba no soltó el cuello del tigre en toda la lucha, incluso muerto su colmillos seguían enganchado en el cuello de la fiera.

Fabula japonesa.