El declive y casi extinción del Shiba

El Shiba es una raza antigua, procede del Perro Jomón o perro prehistórico japonés, a lo largo de toda la vida de esta raza han habido momentos donde ha pasado casi desapercibido, ha sido casi exterminado o ha pasado a ser el perro por referencia como animal de compañía en el país nipón.

Posiblemente si analizamos los momentos donde peor ha estado el Shiba podríamos encontrarnos con tres momentos de las hitoria críticos para la raza por la fragilidad a la que el Shiba Inu fue sometido.


El shiba y su desplazamiento como perro cazador.

Japón tuvo su primer contacto comercial en 1543 cuando el primer barco portugués llegó a sus costas con el afán de hacer negocio con el rico país asiático, este hecho abrió la puerta a otros contactos europeos, no solo con ánimo comercial, sino con otros objetivos que chocaban con la mentalidad nipona que en aquellos momentos tenía, el cristianismo, famosos misioneros comenzaron a llegar a 1549 para evangelizar a este tan diferente país, cosa que no agradaba a sus gentes, donde foráneos exigian la eliminación de Boda y de las otras influencias religiosas y donde se hablaba de una autoridad suprema ubicada en Roma, cosa que ni al propio Emperador le hacía gracia.

Este hecho junto a otras influencias extranjeras (se dice que hasta los famosos samurais se vieron perjudicados por la forma de pensar europea más individualista y quizás egoísta, surigendo los Ronin, samurais sin Señor que terminaban deliquendo y chantajeando a las aldeas) provocó que Japón se cerrase en sí misma y de forma oficial con el edicto de "Fronteras Cerradas" (1639), donde cualquier extranjero que fuese localizado en Japón podía ser castigado incluso con la pena de muerte y evitaba contactos procedentes fuera de sus fronteras.
Pintura japonesa que muestra en 1854 los Barcos Negros del Comodoro Perry al llegar a Japón


Tokugawa Yoshinobu con uniforme francés
Japón, permaneció años a salvo de cualquier influencia extranjera y vivía su ancestral cultura y forma de vivir, incluyendo sus perros, que siguieron usandose para la caza, pelea, guerra y rar vez como compañía. Este encierro sobre sí mismo duró hasta el año 1853 cuando llegó a la bahía de Edo el Comodoro Perry de la armada de los EEUU y forzó a Japón bajo la muestra del poder armamentístico americano a abrir de nuevo las fronteras e iniciar una nueva era tanto política como comercial para este país (tratado de Kanagawa).

Esta nueva era provocó el contagio de muchas costumbres extranjeras por parte de los japoneses, sobretodo la nobleza que incluía al propio emperador, Tokugawa Yoshinobu, de que se pueden encontrar fotografías vestido con uniformes de otros países y con ropa "moderna".

Así pues, la caza se modernizó y la ejecución de la misma se potenció como deporte o pasatiempo, provocando durante 1868 - 1912 la introducción de razas de perros europeos más comunes para el rastreo y caza, como el Setters y los Pointers, razas que se propagaron suma rapidez y que además provocó la mezcla entre estos perros con las razas nativas y llegando a desplazarse los perros japoneses a un segundo plano... este suceso llegó a ser tan exagerado que entre 1912 y 1926 era extraño encontrarse con un shiba u otra raza mediana usada para la caza.

Afortunadamente Japón un sector de Japón siempre mantuvo una fuerte resistencia a mantener sus raices, y en 1928 el Dr. Hirokichi Saito formó un grupo de trabajo para estudiar y clasificar correctamente las diferentes razas caninas nativas del Japón, pero viendo la dramática situación en la que se encontraban algunas de las razas comenzó su trabajo para la conservación y preservación de las mismas, buscando cumplir con unos estándares los más fieles posibles a los antiguos perros japoneses. 

El Dr. Saito conseguiría recoger ejemplares de las tres líneas supervivientes de esta catástrofe zoológica, las líneas de San In Shiba, Mino Shiba y Shin Shu Shiba (cada línea de sangre recibía el nombre de la prefectura a la cual pertenecía), siendo los shibas que se podían ver al final de los años 30 de las regiones de Yamanashi o de San In.

De este movimiento surgiría el famosos Club Nippo (Nihonken Hozonkai) y que posteriormente consiguió presionar al gobierno japonés para bajo la creación de la Ley de Bienes Culturales comenzar la asignación de "Monumento Natural" las diferentes razas japonesas que iban siendo reconocidas y que se había conseguido restaurar, recibiendo el Shiba este otorgamiento en 1936.
Dr. Saito junto a otros miembros del Club NiPPO (
Nihonken Hozonkai)

La II Guerra Mundial

Tras el trabajo realizado por el Dr. Saito en los años 30 y el Club Nippo comenzaron dos décadas de éxitos y logros para la cinofilia japonesa, pero lamentablemente nadie por aquel entonces se imaginaba lo que estaba por llegar.

En diciembre de 1941 Japón decidió tomar parte en el conflicto mundial que tenía lugar ayudando a las fuerzas del Eje (Alemania e Italia) en una ofensiva que buscaba incluir en la guerra a los Estados Unidos y atacó por sorpresa la base naval que EEUU tenía en Pearl Harbor, Japón estaba en una guerra que sobrepasaba las dimensiones calculadas por el gobierno japonés de la época, se inició una guerra que duraría hasta agosto de 1945 y que acabaría con la rendición nipona de forma incondicional, pero antes de terminar el conflicto conllevaría numerosas pérdidas, tanto humanas como materiales, y que también afectarían trágicamente a las diferentes razas caninas japonesas.

Una vez iniciado el conflicto bélico Japón se daba cuenta de los costes que tenía una guerra de tales dimensiones, luchando en el Pacífico le suponía mantener un ejército de miles de hombres y una infraestructura difícil de continuar, a medida que pasaban los meses las materias primas escaseaban, el hambre llegaba a la población y se dejó de alimentar a los perros, siendo mal visto el aliemntar a los perros puesto que significa la sobrevaloración del animal por encima del hombre, cualquier útil que pudiese usarse en la guerra era un precio justo para continuar el gloriosa epopeya del Imperio, las estatuas de todo Japón fueron fundidas para el uso del metal en armamento y al poco se puso el ojo sobre los perros sobretodo como fuente de pieles para el revestimiento de la ropa militar. Japón llegó a crear un cuerpo de policía llamado "Captores de Perros" dedicado a requisar absolutamente cualquier perro o gato para tan amargo fin, con la única salvedad de los pastores alemanes, que se destinaban a uso militar.

Por este hecho integrantes del Club Nippo y otros intelectuales decidieron intentar preservar sus razas de perros que tanto trabajo había costado mantener, enviando a diferentes perros a las zonas de alta montaña del país y así que diferentes ejemplares estuviesen a salvo de las autoridades del gobierno.

Finalizada la II Guerra Mundial Japón y el Club Nippo comenzaron a rehacerse sobre lo que quedaba de ellos mismos, y nuevamente los japoneses se mostraron firmes para salir adelante dejando las ruinas que quedaban atrás después los cuatro años más amargos de la historia japonesa. Los ejemplares que se contaban de shiba por entonces eran escasas decenas.


La epidemia de moquillo de 1959

Si el Shiba había sido diezmado tras la II Guerra Mundial ocurrió apenas una década después del fin del conflicto otra gran catástrofe que asolaría de nuevo a las razas japonesas: una gran epidemia de moquillo, la cual terminaría con la vida de miles de perros de todas las razas, llegando a desaparecer los canes casi por completo de los núcleos urbanos y ciudades.

Los protectores de estos perros se vieron obligados nuevamente a intentar reparar el daño producido, y una vez terminada la epidemia se crearon programas específicos de cría con perros procedentes de las zonas aisladas de montaña donde no había llegado la epidemia. Para seguir con estos programas se hicieron diferentes cruces inbreeding en la selección de ejemplares y se añadieron a estos cruces al perro Sanshu Inu (Mikawa Ken), motivados por la necesidad de regenerar la herencia genética de la raza. La incorporación del Sanshu fue muy criticada puesto que algunos ejemplares no presentaban los rasgos buscados dentro del estándar de los perros japoneses.