¿Parientes lejanos?

No deja de ser interesante el revisar las diferentes razas caninas y encontrarmos con perros que en mayor o menor proximidad nos recuerdan tanto por su carácter como por su fenotipo (conjunción del genotipo + las variables del entorno que influyen en el desarrollo del primero) a nuestro querido shiba. Es algo curioso y no podemos evitar profundizar en el posible parentesco y lazos que unes estas razas.

Todo interesado en el Shiba Inu sabrá que dentro de la clasificación de la cinofilia creada por la FCI, la organización tomada como referente internacional para cualquier asociación dedicada al mundo canino, lo podremos encontrar dentro del Grupo 5 de los "Perros Primitivos y tipo Spitz".

De hecho la FCI subdivide este Grupo 5 en ocho Secciones (dentro de las cuales el Shiba Inu está ubicado en la Sección 5, la llamada "Spitz asiáticos y razas semejantes") y que engloba en total a las razas del Chow Chow, el Eurasier, las siete razas japonesas del Akita, Hokkaido, Spitz Japonés, Kai, Kishu, Shiba, Shikoku y, por último, el Jindo Coreano. El Sabueso Taiwanés estuvo provisionalmente aceptado dentro de esta sección y su inclusión definitiva está todavía en debate.


    


Aunque no están reconocido por la FCI, el Dingo de Australia, el Dingo de Nueva Guinea y el Perro de Carolina (conocido también como Dingo Americano) también se consideran perros primitivos, siendo aceptados por el consejo de la Australian National Kennel que incluyó la variedad de su país en 1998. En los Estados Unidos, el Dingo de Nueva Guinea ha sido aceptado como raza distinta en 1996 y el Perro de Carolina es reconocido a día de hoy como raza por cinco organismos distintos, entre ellos la AKC.


    

 
El apartado de perros primitivos nos sugiere de forma inevitable que las razas aquí agrupadas son testimonio del paso del tiempo, razas milenarias que apenas han variado con el paso de los años, y pese a que el Shiba Inu está clasificado como Spitz es inevitable hacerle la referencia de perro "primitivo" por su ancestral linea de raza, está demostrado de hecho que esta raza es una de las más emparentadas a nivel genético con el lobo, de ahi que tenga ciertas similitudes con otras razas clasificadas como "primitivas" y que hubieses partido de un antepasado común con el shiba y que provocase ciertas diferencias.

Así pues, podemos comprobar como con esas similitudes en cuanto a características las encontramos en diferentes lugares del mundo, haciendo que nuestros planes para averiguar el orígen o el punto de partida "cercano" de las razas japonesas sean fustrantes, vagos e imprecisos.

A día de hoy tan sólo sabemos con casi total probabilidad que el perro moderno proviene del Lobo (Canis Lupus) y que toda raza está emparentada en mayor o menor grado con este perro salvaje, siendo el Shiba Innu una de las más emparentadas el mismo junto al Shar-Pei o el Basenji.

Desde el siglo XVIII han habido debates en los círculos académicos y cinófilos sobre el orígen o la descendencia del perro moderno y han surgido varios candidatos como orígen de nuestros canes, como pueden ser el lobo, el coyote o el cachal, de hecho incluso se ha considerado la posibilidad de la descendencia o parentesco con el zorro. Además, se hablado sobre el lugar donde surgieron los primeros "perros", siendo con mayor probabilidad la zona de euroasia y hay quienes se han atrevido a dar una mayor exactitud del orígen asegurando que los antepasados del perro vinieron de lo que actualmente es Suiza, aunque esta última teoría desarrollada por el Prof. Studer está envuelta en polémica. Otras zonas señaladas como posible orígen del perro están situadas en América del Sur. 


Los avances en Ingeniería Genética 

Esta discusión continuó hasta que, gracias a las nuevas tecnologías de la ingeniería genética, las hipótesis sobre el orígen real del perro podría basarse en hechos verificables. Fue a partir de los años noventa que comenzó el uso de dos nuevos métodos de investigación y que son los siguientes: 

  • análisis de microsatélites: El análisis de microsatélites permitió examinar el material genético hereditario en los propios cromosomas, pudiendo analizar las diferentes secuencias de material genético que varían en longitud pero son repetitivas en cada indiduo analizado. Estas secuencias son las llamadas "microsatélites" y se representan en la llamada "región no codificante" del genoma. El análisis de microsatélites es esencialmente un método para el reconocimiento de la variabilidad genética, es decir, la capacidad de toda una población para producir individuos con características genéticas diferentes (genotipo).
  • análisis del ADN mitocondrial: El análisis de ADN mitocondrial se utiliza para examinar los cambios en el material hereditario fuera del núcleo, es decir, en las mitocondrias. La Mitocondria es el orgánulo citoplasmático que genera la energía vital para las funciones de la célula y sus actividades metabólicas. El ADN mitocondrial se transmite sólo a lo largo de la línea materna mientras que los cambios en el ADN mitocondrial de la población no están sujetos a las leyes de la herencia clásica. Este método también analizan partes de las "regiones no codificantes" y las "regiones de control" del genoma.
El análisis de ADN mitocondrial es el sistema estándar usado para el reconocimiento de las diferencias o afinidades (distancia genética) entre diferentes razas o en la misma raza después de un largo tiempo para comprobar qué mutaciones espontáneas se ha originado.A través de un proceso llamado "reloj molecular" los resultados de esta búsqueda pueden ser ordenados cronológicamente y podemos conseguir averiguar cuantos años han pasado para que dos especies tengan un ancestro común.


Nuevas perspectivas de futuro en el estudio de los orígenes

Mientras que antes los investigadores dependían de mediciones puramente morfológicas y clasificaciones taxonómicas como métodos de análisis para la elaboración de diferentes hipótesis, los nuevos métodos de análisis del ADN de los perros actuales ha permitido que comencemos a estudiar con relativa claridad la historia evolutiva del Lobo y nuestros amigos fieles, pudiendo encontrar las diferencias y similitudes entre unos y otros de una manera más clara y con unos resultados más tangibles. 

A finales del año 2000, el investigador español Carles Vila, entonces en la Universidad de California, terció en el debate de los orígenes de los cánidos actuales junto a otros científicos. Con un estudio del material genético presente en la mitocondria de las células de 140 perros de diferentes razas, 162 lobos, 5 coyotes y 12 chacales, este joven científico demostró claramente que el origen evolutivo de los perros son los lobos. Pero su investigación apuntaba que esos animales domésticos surgieron hace unos 135.000 años. La antigüedad atribuida a la especie canina motivó mucha polémica científica porque parecía excesiva, teniendo en cuenta de que los fósiles más antiguos sólo tienen 14.000 años. Además, muchos investigadores argumentaban que el ser humano no había logrado la complejidad suficiente necesaria para proceder a la domesticación del lobo. 

Gracias al trabajo del Dr. Vila y a su estudio realizado con muchas más muestras de material genético, un equipo sueco y chino ha concluido que la domesticación debió iniciarse hace unos 40.000 años y condujo a la aparición de los primeros perros hace 15.000. Este grupo observó que la diversidad genética es mucho más amplia en las razas de perros de Asia oriental, lo que indica que fue en esa región donde el proceso de domesticación del lobo se consiguió por primera vez. En un segundo estudio, otro equipo de investigadores, en el que figura Carles Vilá, ahora en la Universidad sueca de Uppsala, comparó material genético de perros europeos y americanos con el fin de averiguar si estos últimos pudieron surgir de la domesticación de los lobos en el Nuevo Mundo. Las conclusiones de esta investigación niegan esta posibilidad e indican que unos y otros tienen un ancestro común. Vila y sus colaboradores analizaron el DNA extraído de 37 huesos hallados en yacimientos precolombinos de México, Perú y Bolivia y lo compararon con muestras genéticas de 140 perros y 259 lobos de todo el mundo. El análisis comparativo revela que los perros acompañaron al hombre a través del Estrecho de Bering, hace unos 12.000 años, en su colonización del Nuevo Mundo. 

Otro grupo de investigadores que trabajan con Peter Savolainen, del Instituto Real de Tecnología ( KTH ) de Estocolmo, basándose en los trabajos del Dr. Vila, se centró en los principios de la domesticación del perro en una encuesta representativa de todas las razas modernas y donde según los resultados todos los perros domésticos parte de una ancestro común originario de Asia oriental aproximadamente hace 15.000 años. Basándose en estos análisis el Dr. Savolainen identificó un grupo de genes comunes para todas las poblaciones de perros en el mundo. 

Varios grupos de científicos además han realizado diversas investigaciones en Corea y Japón, como el Dr. Yuichi Tanabe que ha conseguido asentar las bases de los primeros perros japoneses que entraron en el país y de los cuales descienden todos los perros modernos de la isla. Según el Dr. Tanabe las diferentes razas atutóctonas establecidas hoy en día descienden de antepasados que llegaron a Japón en dos diferentes edades glaciares, una de ellas en pleno Pleistoceno y que provenían de la zona sureste de Asia (10,000 años atrás). Aunque para conseguir esta teoría el Dr. Tanabe no se apoyó en análisis del ADN su teoría actualmente está más que aceptada. Junto a Tanabe trabajaron otros prestigiosos investigadores que desarrolaron conjutamente esta teoría, que puede ser encontrada mucho más ampliada y detallada en "El origen de los perros japoneses y su asociación con la sociedad japonesa" o en "Zoological Science" vol.8 nº 4 (1991). Se calcula que entre 1,700 y 2,300 años atrás hubo otra oleada de perros procedentes de Corea que llegó hasta el Japón, aunque fue en menor número.

Estos estudios realizados por el Dr. Tanabe han sido usados como punto de partida para el análisis del origen de los perros japoneses de un modo más cercano, como el equipo del Dr. Okumura  que asegura que el origen de las razas japonesas se basa en el cruce entre diferentes perros de la misma raza y otros mestizajes con perros de otras procedencias que llegaron a las islas japonesas en diferentes oleadas.
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